Un momento, ¿quién está al volante?

Los autos autónomos ya existen. En este momento en alguna ruta del mundo hay un auto operado por algoritmos que esta trasladando pasajeros humanos. Y no me refiero a autos de laboratorio, algún experimento de una recóndita universidad. Me refiero a que hoy en día, cualquier hijo de vecino (si tiene una buena billetera) puede ir a una concesionaria y comprar un auto que se maneje solo. La empresa Tesla, famosa por impulsar el desarrollo de autos eléctricos, tiene un modelo en particular llamado S que desde finales del año pasado viene con una opción de piloto automático. El auto bajo esta modalidad tiene control no sólo de la aceleración y frenado, sino también del volante. Pueden buscar videos en Youtube de personas probando este chiche. Es casi gracioso verlos aterrados, riendo, con las manos cerca del volante. Por supuesto, están dejando sus vidas en la mano de un algoritmo.

Todas las grandes automotrices están trabajando en esto, inclusive empresas de tecnología como Google y Apple están invirtiendo fuertemente para convertirse en actores principales de esta utópica carretera manejada por robots. Claramente un auto que se maneje solo es un robot.

Antes de que estos proyectos de ciencia ficción se conviertan en una moneda corriente, los países junto a las automotrices y los gigantes de la tecnología deben poder resolver las siguientes ecuaciones:

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A, B y C se presentan como situaciones hipotéticas, las cuales deben ser resueltas no por un humano, sino por una computadora. Por un algoritmo para ser más específicos. Pensemos en la hipotética situación donde un improvisto se presente frente a nuestro auto, y necesitamos resolver la ecuación en milésimas de segundos. Se cruza una persona que inevitablemente desencadena un accidente. ¿Será conveniente esquivarlo y poner en riesgo a las personas dentro del auto? ¿Será conveniente atropellarla para salvar al resto? O más complejo aún, si se cruza un grupo de personas, ¿el auto los esquivará a riesgo de atropellar a otra persona al costado de la ruta?

Si sos como yo, estas preguntas te retuercen las tripas. Pero debemos afrontar la realidad de que antes de soñar con carreteras manejadas por robot, antes de imaginar un tráfico perfecto, antes que nada tendremos que ponernos de acuerdo con estas cuestiones de las cuales no vamos a oír en las ferias de tecnología. Porque claro, ¿quién quiere pensar en estos pequeños detalles? En épocas de procrastinación colectiva, conviene dejarlo para más adelante. Así que por ahora disfrutemos de esta bella idea.

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