Cinco cosas que odio de los festivales de música

La música en vivo es algo de lo que muchos disfrutamos. Ir a ver a esa banda con la que estuviste obsesionado a morir durante mucho tiempo es uno de los mayores placeres que mucha gente como yo ha tenido la oportunidad de satisfacer. El gran problema radica en que cuando te gustan muchas bandas y tenes una personalidad que tiende un toque a la obsesión acá yo levantando la mano no siempre podés a ir a todos los recitales que quisieras. La buena noticia es que hace ya un tiempo nuestro país se abrió a esta genial modalidad que es el festival de música, sea local como internacional, un festival es una experiencia que ahorra mucha plata al fanático de la música en vivo ya que ver  por separado a 10 o 15 bandas siempre será muchísimo más caro que pagarte un abono de dos días y ver todo junto. Sin embargo no todo es color de rosas con este temita de los festivales. El 2016 será el tercer año en que festivales de talla internacional -Lollapalooza- hacen su edición en Argentina y ya muchos tenemos la entrada en mano. Se comentó mucho al respecto de que bandas podrían venir este año, cuales nos lamentamos que vinieron y no pudimos ver chicos en serio corten con Red Hot Chilli Peppers, ya está no van a volver, además no tienen a Fruciante manga de caretas , y demás. Pero más allá del temita de quien viene y quien no, un festival tiene cosas muy queribles,  y cosas por supuesto muy odiables. Y como  no podía ser de otra forma, y adelantando los festivales del 2016 hice una lista de las cosas que más detesto de los festivales, obvio que soy una hipócrita porque igual me voy al hipódromo con mi Early Bird en la mano pero de algo tengo que vivir internacionales, y no internacionales.

Los line ups

Ay, como vas a odiar los line ups ridícula. No, no es que odie la lista de bandas, odio esta situación que a TODOS nos ha pasado: supongamos que estoy esperando a esta gran banda, estoy loca quiero verla ya. Supongamos que anuncian ese esperado line up, y viene esa gran banda que estoy esperando junto a otras bandas que como es súper factible puedo no conocer. Voy disfruto del festival y decido ver las bandas que más conozco. Luego de que termina el festival doy con alguna playlist de esas bandas que realmente no conocía y decidí no ver y de repente SON LA MEJOR BANDA QUE EXISTE, ¡¿Cómo no la vi?! Bueno es algo que a todos los que fuimos a festivales grandes, sobre todo internacionales nos ha pasado y es un garronaso. Otro gran bajón es la clásica espera de la publicación del line up, la vendida de humo de la gente de la organización, los rumores basados en esa foto de la supuesta lista de estrellas que es mas falsa que pelo de Moria Casán y que de repente el line sea una porquería. Todos hemos estado ahí amigos.

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Arrancar en la valla de contención y terminar a la vuelta de Chivilcoy.

Clásico de las mujeres pequeñas pero de corazón fanático es querer estar ahí, donde sucede la acción, tan cerca que uno puede oler el sudor del violero que nos lleva a la suite nupcial en nuestros sueños groupies. Por supuesto como buenas planificadoras/es te tomas el tiempo de quedarte ahí pegada en la valla, te perdés de la fila de ir al baño, de comer algo de sentar la posadera un rato, todo para estar ahí cuando arranque todo. Si, muy bonito tu plan pero en el momento que suena el tercer acorde una horda de boludas arriba de los hombros de un sujeto random, más gente sacada pogueando y simplemente muchas, muchas, muchísimas personas te van corriendo hasta que te dejan al lado del corral de los caballos del Hipódromo de San Isidro.

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La comida excesivamente cara

Esta es una historia real. Allá por marzo de este año mi mejor amigo y yo decidimos ir a los dos días de Lollapalooza. Llegamos pasadas las 4 pm, el sol calentaba al público tirado en el pasto, escuchando música disfrutando de los bizcochitos materos que fueron lo suficientemente inteligentes para traer, nosotros por supuesto nos metimos de canuto, galletitas, barritas de cereal, caramelos y demás que conste en actas, creo que nunca más voy a querer comer una Club Social en mi vida . En fin, se nos hizo de noche y ya iba siendo hora del plato fuerte, la realidad es que el hipódromo es un lugar gigantesco y con MUCHO viento, por lo cual a las 11 pm ya hace un frío de la san madre mía. Muertos de frío mi amigo y yo decidimos ir a un camioncito “natural” a tomar algo caliente. El mate cocido más caro que tomé en mi vida. $50 pesos, no les miento. Moraleja, para su próximo recital, empaquen termo chicos.

Los baños químicos

Son un asco. Nada más que decir. Sólo puedo agregar una cosa: los seres humanos y los baños públicos son incompatibles y todos somos unos cerdos a la hora de hacer uso de ellos.

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Los accesorios ridículos

He aquí una propuesta para el próximo Lollapalooza: hagamos una hoguera que contenga lentes de sol redondos a lo John Lennon, coronas de flores que quieren pasar por Lana del Rey y terminan más como una Wendy Sulca haciendo la danza del Altiplano, los sombreros indios, y finamente LOS PALOS PARA SELFIE. Que odio que me dan este tipo de cosas chicos, que odio. No digo que no puedas buscar la originalidad a la hora de ir a un festival, pero si ya hay otro con un sombrero indio te tengo una noticia NO ES TAN ORIGINAL. Yo diría que a estas alturas odiar a los hipsters que copan los festivales ya es una ley.

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