Una galaxia no tan lejana. Crítica a ‘Star Wars: el despertar de la fuerza’

Star Wars: el despertar de la fuerza, la película más esperada del año resultó la decepción profunda de una historia que nunca estará a la altura de todo lo que pudo ser. Cuestiones éticas no me permiten ahondar en la trama, es necesario evitar los spoilers a fin de que ciertas ideas puedan expresarse sin temor a herir la experiencia artística.

La pregunta entonces es cómo hablar de las flaquezas desde un lugar inofensivo sin temor a represalias. Pero ese es el gran problema de la crítica, nunca es inofensiva.

Sin embargo, intentaremos referirnos a cuestiones universales que nos permitan señalar las fallas y los vicios, y en última instancia la cobardía.

La primera cuestión universal: la trampa de la tradición. Las expectativas deben entenderse como el culto al ritual, donde tanto los agentes involucrados en la producción como la audiencia persiguen el respeto al pasado y el respeto a las prácticas. ¿Cual es el lugar de lo nuevo en este esquema? El miedo. Lo nuevo es el agente externo que viene a pervertir las prácticas, cuando surge se lo niego, se lo margina. No se lo abraza, no se lo incorpora. Y al mismo tiempo que la novedad queda distante la tradición resulta insuficiente, porque hay cambios al nivel del asombro, del ritmo, de la interpretación de las emociones. El desencanto se encuentra en aquello que busca permanecer igual y observa con enfado aquello que nunca podrá ser por no encontrarse en su origen.

La segunda cuestión universal: el falso fresh-starting (comienzo fresco). La historia comienza presentando a los agentes que estarán involucrados en ella, un grupo de personajes que se involucran por primera vez con la fuerza. La sensación es la de estar ante un comienzo de cero, aprendiendo a amar y detestar a los personajes según su inclinación hacia la luz y la fuerza. Pero rápidamente esto queda desplazado por la situación traumática preexistente, aquello que habiendo finalizado nunca había detenido su movimiento. La aventura entonces se vuelve esa serie de sucesos donde el protagonismo está en constante competencia.

La tercera cuestión universal: el desprecio del entrenamiento. Sabes que los jedi tienen una conección con la fuerza superior a la de otros seres de galaxia, esto les concede una intuición superior que con la práctica se perfecciona en las artes de los jedi. En esta nueva entrega de la franquicia, el duro entrenamiento, el cual enaltece la relación maestro-discipula y consagra la disciplina como el valor fundamental, es reemplazado por el despertar hecho fortuito y mágico (en el mal sentido de la palabra, donde parcha la desidia de la narrativa) del despertar de los poderes.

La película no tiene ningún mérito, aquello que resulta agradable o interesante es prestado de las películas originales de Star Wars. Al film de J.J. Abrams solo le queda el entusiasmo, el cual se agotará rápido como la atención de los niños, y el juicio de la historia.

Puntaje: 5

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