Un paranoico esquizofrénico entra a un bar. Crítica a ‘Leyenda: la profesión de la violencia’

Se le debe a Tom Hardy un reconocimiento, es el actor actual más violento en la pantalla grande, y no me refiero a que sus películas sean en sí violentas, sino que su método performático se caracteriza por ser provocador y temible. Le atribuyo esta designación, por muchos debatible, a una pose en particular que está presente siempre y que en Leyenda: la profesión de la violencia se convierte en una especie de guiño o marca del personaje.

La tensión tira como una cuerda a punto de cortarse. Los personajes discuten, mientras el intercambio avanza Hardy se acerca a su contraparte, pierde de momento la palabra y presta su oído, escuchar se vuelve de pronto el centro del universo, puesto que es la palabra la ignición que enciende la pólvora y precipita el desastre. Hardy está atento, pero el otro no, puesto que hay una advertencia en la inclinación del cuerpo preparada para asestar el primer golpe. Los ojos nunca sostienen la mirada, no puede distraerse, tampoco quiere persuadir ni intimidar, los hecho se deben suceder en el orden dispuesto por un sentimiento que es verdadero y es reflexivo.

La pose es la siguiente:

Tom-Hardy-Leyenda

Fácil es predecir lo que sucede luego.

Leyenda: la profesión de la violencia es un film que cuenta la historia de dos gemelos británicos que fueron capos de la mafia. Está basado en una historia real, lo que significa cierto devenir fortuito. Las escenas no se suceden de acuerdo a un in crescendo dramático sino que están sujetas a referencias históricas.

Hardy interpreta a ambos gemelos, Ronald y Reggie Kray, lo que significó mucha pericia en cuanto a los efecto especiales y sutilezas en la construcción del personaje por parte del actor. Definitivamente, el gran mérito del film recae en estos dos aspectos.

El film se inscribe en la tradición de Martin Scorsese, donde los personajes que empujan la trama se distinguen principalmente por la dirección de sus patologías; mientras uno es un maníaco con complejo de superioridad y sed de poder el otro es simplemente un sádico. Desde este punto de vista, Leyenda no ofrece nada novedoso o atrevido solo una perfecta ejecución de más de lo mismo.

Puntaje: 7

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