Todo lo que quiso saber sobre Dostoievski y nunca se animó a preguntar, crítica a Hombre Irracional

“Hombre Irracional” (Irrational Man)

De Woody Allen

Un profesor de filosofía, Abe (Joaquin Phoenix), no tiene razones para vivir, no encontró en sus libros nada que le resulte realmente significativo. En un almuerzo con Jill (Emma Stone), su estudiante, escuchan la conversación de una mujer con sus amigos donde esta cuenta el pésimo momento que está viviendo por culpa de un juez injusto, que le va a quitar la tenencia de sus hijos. Abe entiende que el mundo será mucho mejor si este juez muere, esta idea le da una razón para vivir.
Esta es la cuarta película de Woody Allen que explora la tensión entre el crimen y el castigo. En 1969 realizó Delitos y Faltas (Crimes and Misdemeanors), el film que Dostoievski no pudo soñar para Raskólnikov, donde un oftalmólogo judío descubre que puede vivir luego de haber realizado lo imperdonable. Una película que descubre que la relación del crimen y el castigo no es esencial, que uno puede elegir vivir y no hundirse en la depresión. Allen lo vuelve a hacer en el 2005 con Matchpoint, donde se aleja de la depresión psicológica para mostrarnos que el asesino puede decirle sí a la vida todo lo que quiera mientras no sea atrapado por la policía.
Es en el 2007 con El sueño de Casandra (Cassandra’s Dream) donde la moral regresa como tormento psicológico y nos advierte que nunca seremos realmente libres si no expiamos nuestra culpa a través del castigo. Hombre Irracional abraza esta visión tradicional, dónde no importa que tan nobles sean nuestras intenciones debemos responder por nuestros actos.
Con momentos inolvidables, es la asunción de esta postura conservadora la que termina por decepcionar en Hombre Irracional donde la ganas de vivir y de gozar y de disfrutar no son suficientes para redimirnos. El personaje de Jill se convierte llegando al final de la película en este super-yo castrador y disciplinante canalizador de la moral hegemónica-judeocristiana que prefiere una ética contaminada y ominosa al pensamiento radical.
Tal como en la historia de la humanidad es siempre aquel que busca transformar el mundo el irracional, el demente, el monstruo, el soñador, aquel que debe ser castigado.

Nota: 7/10 (El primer y segundo acto impresiona por la profundidad y la claridad de los dilemas morales, es el desenlace el que no convence, ni en las decisiones ni en el mensaje)

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