¿Te molestaría meterte en el horno? Crítica a The Visit

The Visit
de M. Night Shyamalan

Algo que no se le puede criticar a M. Night Shyamalan es que siempre ha jugado según las reglas. No lo olvidemos, porque fue justamente eso lo que nos atrapó de él en primer lugar. Claro que podemos reconocer dos grandes conjuntos en su filmografía; por un lado tenemos sus obras más recientes como The Happening y After Earth las cuales pertenecen al conjunto de lo infame, un corpus mediocre en el cual todos los recursos narrativos fallaban. En el otro conjunto se encuentran los clásicos inmediatos como Sexto sentido y El protegido, obras que se caracterizan un performance narrativa impecable y por una singularidad, algo irrepetible e indiscutido que a lo bueno de lo excelente. En Sexto sentido es la conversación entre Cole (Haley Joel Osment) y su madre, Lynn (Toni Collette), donde él  encuentra la manera de contarle a la madre sobre sus poderes y sentimos el terrible alivio de saber descifrar qué hay después de la muerte. La singularidad no es el giro argumental del final; los giros, no importa que tan buenos sean son parte de la estructura asumida por Shyamalan que tiene su base en la literatura de terror. En El protegido, la singularidad se encuentra en la escena donde Joseph apunta con un arma a su padre David (Bruce Willis). Los hijos siempre demandan que los padres estén a la altura de sus fantasías, acá se le permite a Joseph llevar esto hacia un límite dramático trágico, donde la verdadera naturaleza de los personajes se descubre como una maldición y se esconde en la deprimente vida familiar de los suburbios americanos.

La grandeza no es la norma, por el contrario, es algo mayor y trascendente. Ningún hombre puede con la terrible carga de la excelencia, por lo menos, no todo el recorrido. El hecho de que las películas de la era infame de Shyamalan existan dan cuenta de que la inspiración no es propiedad de los hombres. Aún así nos sorprende lo hondo que ha caído el autor con obras verdaderamentes impresentables como The Happening o The Last Airbender, películas no pudieron mantenerse en el estándar del piloto automático.

Ahora bien, su última película The Visit no es una película sencilla si tratamos de pronosticar si nos encontramos ante una nueva etapa del director o si es una caso aislado. Y al final, es esa la discusión que satura los medios en torno Shyamalan. Pero antes de asumir una postura respecto a esto hablaremos de la película en sí.

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The Visit es un éxito que debe atribuirse casi por completo al género. Seguidamente he mencionado que las escalas sobre las cuales consideramos en el cine de género son distintas. Eso se debe a una tensión que radica entre la tradición y la innovación. En el cine de género, la innovación no es motivo sine qua non para considerar que una película sea buena. El conjuro es un film lleno de clichés que funciona por donde se lo examine, y esto se debe a que es muy consciente de la tradición y se desarrolla en torno a la perfecta ejecución de la liturgia (los rituales). También sucede que en el cine de terror la excelencia es tan escasa, puesto que esta se basa en un equilibrio entre la narrativa y el efecto (los sustos), que lo regular termina siendo bueno y lo bueno sobresaliente.

El found footage también se ha vuelto problemático. En principio es un subgénero que permite que realizadores sin mucho presupuesto puedan filmar sus películas con un gran anclaje realista y mucha economía cinematográfica, pero también nos cuestionamos si es que no ha habido una saturación desde Actividad Paranormal hasta ahora. En The Visit Becca y Tyler van a visitar a sus abuelos, a los cual nunca han conocido hasta el momento. Becca decide hacer de este viaje un documental que le sirva de canal a su madre y a sus abuelos para reconciliarse. No se aprovecha demasiado el potencial de la cámara y por momentos la cinematografía se vuelve estilizadamente dudosa, es decir, ciertas tomas no parecen hechas por los niños.

El elenco es extraordinario, Becca (Olivia DeJonge) es una niña snob y pretenciosa que abunda en definiciones técnicas y narrativas cinematográficas. Tyler (Ed Oxenbould) es fresco y divertido, es un aspirante a rapero muy optimista y creativo. Ambos aportan constantemente relajamiento cómico, el cual rompe el suspenso y dinamiza la película. Los abuelos, Nana (Deanna Dunagan) y Pop Pop (Peter McRobbie) nos proporcionan interpretaciones brillantes de una pareja de viejos extraña, que disparan lo más morboso de nuestra imaginación, lo cual sumado a Shyamalan no nos permite bajar la guardia. Es esencial para el género que los actores no sean clase-A, puesto que ver caras conocidas rompe con la fantasía del metraje encontrado, además se trata de películas con presupuesto reducido. El presupuesto estimado de The Visit es de 5 millones de dólares.

Lo que más destaco de la película es que tiene escenas que realmente me asustaron. Escenas construidas desde el suspenso de no saber qué es lo que está sucediendo, con la desesperación de no poder escapar de la situación. Hay sustos, apariciones repentinas y sonidos fuertes, pero son legítimos. Salvo una escena al final, no utiliza música, sino que se administra con los zumbidos que genera el registro de la cámara. La licencia del género siempre está en el registro de las voces, por supuesto, las cuales casi siempre se encuentran en primer plano.

Sabemos bien que Shyamalan es un maestro de la estructura. Ya jugó antes con personajes meta que estaban al tanto de encontrarse en una historia fantástica en La dama en el agua. Acá la estructura se manifiesta en el personaje de Becca, quien da cuenta de cuáles son los elementos que se ponen en juego en la historia. Recuerda también a La señal en tanto a la funcionalidad estricta de los elementos. Todo lo que vemos está relacionado a la estructura de una forma casi circular donde el efecto general que se produce se puede expresar sencillamente en la frase, “todo cierra”.

The Visit es una de las películas de terror del año. Es imprescindible para quienes disfrutan del género. Es divertida y dinámica. Un reclamo que podemos hacerle al film es que el primer acto está muy arriba, en emoción y efecto, esto no se mantiene en el segundo acto y se crea una laguna donde suceden muchas cosas que se sienten por debajo de las primeras impresiones del film. Pero el final asciende como un proyectil, y sí hay un giro argumental interesante y legítimo.

Definitivamente The Visit nos permite soñar con el regreso de uno de los grandes a la excelencia.

Puntaje: 8

 

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