No veo que hagan ninguna película sobre Stephen King. Crítica a ‘Escalofríos’

Escalofríos, dirigida por el infame Rob Letterman, nos recuerda por qué amamos a Jack Black. Este es el gran mérito de la película, Black interpretando al sombrío escritor de literatura adolescente de terror R.L. Stine es graciosísimo. Por supuesto, está esa fuerza todopoderosa que es la melancolía, volver a encontrarnos con los personajes de los libros es realmente emocionante. Emoción que nos lleve a considerar el film como una obra superior, cuando en realidad es una narrativa menor llena de efectos especiales y narrativos que divierten, pero que al rato se vuelven huecos.

Al parecer Stine tiene el poder o la maldición convertir en reales a los monstruos que crea en su máquina de escribir. Pero no es espontáneo, hay reglas, sus historias deben tener ciertos elementos; heroes, sustos, giros argumentales. Todo es parte de un mismo encantamiento. La película no se detiene demasiado en esto, cuando los monstruos son liberados por este grupo de adolescentes en el que se encuentran su propia hija, Hannah (Odeya Rush), su vecino, Zach (Dylan Minnette), y el amigo de este, Champ (Ryan Lee), el film se convierte en esta carrera hacia la reivindicación del escritor y su arte. La trama no está realmente a la altura del caos que desatan estos seres, la gran enciclopedia de monstruos sucede más como una serie de cameos que como un grupo antagónico al cual se deben enfrentar en una suerte de torneo hacia el villano final, que es quizás lo que esperaba ver debido al trailer fraudulento con el que promocionaron el film.

Por momentos, la película logra escenas inquietantes. Sabemos que están todos estos seres sueltos en la ciudad y cuando vemos a un personaje que no está al tanto de la amenaza tememos por su vida. Pero sucede muy poco como para considerarlo un aspecto fundamental de la película. Escalofríos es una aventura cómica de terror adolescente (un género que dió joyitas como Laberinto o mi favorita The Monster Squad) donde el eje es el romance de los protagonistas y la consagración de los perdedores, así que no esperen excelencia, el juego aquí es mirar con ojos de un niño de los ’90.

Puntaje: 6

 

 

Comments

comments