Los chicos de hoy ya no mueren como los de antes. Crítica a Scream: The TV Series

“No puedes hacer una película slasher como una serie de televisión” dice Noah Foster en el primer episodio de la serie, y cuánta razón tiene.

¿Por dónde comenzar? Me siento frente a un techo agujereado en una noche lluviosa: hay goteras por todas partes, y no importa que tantos recipientes tengamos a disposición, el desastre es simplemente inevitable. Supongo que empezaremos por el principio.

Cuando escuché por primera vez que se estaba por realizar la serie mi corazón se aceleró. La trilogía de Scream es la gran reivindicación del slasher en los noventa. El exhibicionismo gore de los ochenta ya había quedado estropeado debido a la reutilización de una estructura virgen-monstruo que no proponía nada nuevo. Recordemos que franquicias como la de Jason Vorhees o Freddy Krueger ya habían superado la media docena de films, a estas alturas la fórmula estaba por demás desgastada.

Ghostface-Scream

En 1996 Wes Craven dió con una idea para renovar el género y sin embargo no decepcionar a los fanáticos. Tenemos que admitir, que los fanáticos somos bastante jodidos con lo nuevo, después de todo el ritual es el ritual y los símbolos están en escena por algo: sexo, droga, virgenes, monstruos, guaridas, armas, sustos, regresos, etc. Lo que Wes hizo en Scream fue tomar la fórmula y burlarse de ella al mismo tiempo que la utilizaba. Sydney (Neve Campbell) le decía al asesino por teléfono que las películas de terror son estúpidas puesto que la víctima siempre sube las escaleras antes de salir por la puerta, y al momento del ataque ella misma subía las escaleras. Esta redundancia se sentía en los noventa como una bocanada de aire fresco. El personaje de Randy (Jamie Kennedy), era el mismísimo espectador, él estaba absolutamente consciente de estar dentro una película, y aún así no podía hacer absolutamente nada para ayudar, ¡y es que la p*ta fórmula es la ley! Un slasher no se trata de lo que sabes, cuanto más sabes más jodido estás puesto que al final del día todos son sospechosos. Y otra cosa más, las mujeres no eran un atado de gatos gritones o adolescentes castradas, no ellas peleaban hasta el final, le daban con todo a Ghostface (es el nombre de la máscara) con tan buen tino por parte del director, que por momentos lo veíamos humano y vulnerable al monstruo. Y el final, ¡por Kubrick!: la violencia en los medios tiene la culpa. Brillante.

Scream: The TV Series es otra cosa.

Scream-TV-asesino

Los personajes funcionan a la trama. Ellos hacen todo, no hay terceros, si la historia necesita un policía, un periodista, un doctor, un forense, un político, etc, este es el padre de alguno de los adolescentes amenazados por el asesino. El grupo protagónico impulsa todo la acción, esto le quita realismo y lo acerca al melodrama. La nueva Sidney Prescott se llama Emma Duval, una chica popular del pueblo de aspecto virginal vinculada al asesino por un pasado que desconoce. No tiene la fuerza de Sidney, esto se debe a la dilatación en episodios. Las películas slasher se mantienen siempre en el borde de la coherencia, en un film esto se tolera por el dinamismo, la tensión llega a un punto y se resuelve. En la fórmula episódica de la serie de TV la tensión tienen que comenzar siempre de nuevo y llegar al final sin resolverse. Los personajes están sujetos a una estructura de montaña rusa donde van de estar al borde de la muerte a olvidarse de todo y comenzar de nuevo. ¡De un episodio a otro!

Noah Foster es el equivalente de Randy (Jamie Kennedy) quien sabe que está dentro de una serie de TV slasher. La información sobre la estructura y sus elementos es acertada, lo meta siempre tiene ese atractivo extra puesto que da cuenta de los códigos empleados en lo que se ve. Este personaje es interesante al comienzo, pero rápidamente es atrapado en falsas pistas y olvida este saber que podría resolver el misterio.

El villano ya no es más Ghostface, sino uno de esos seres míticos que abundan en los pueblos. Brandon James, el quasimodo de secundaria enamorado de la bella porrista y seguido por la chusma, regresa de la muerte para vengarse del pueblo que le dio la espalda, y etceteras. En el film el asesino era un psicópata sin origen que atormentaba a todos por igual, en la serie de TV el asesino lleva la máscara de Brandon James dando cuenta de que el ataque se realiza en contra de un grupo específico. Esto es terrible para la trama, porque solo se sostiene porque la madre de Emma persiste en esconder la verdad de ella, por el simple y nefasto motivo de protegerla. Si le hubiese contado la verdad desde el inicio la protagonistas no andaría a ciegas y su búsqueda sería mucho más creíble. Dos aspectos más del villano llaman nuestra atención, el primero es la voz, la cual es mucho menos atractiva que la voz de los films, cambiaron al psicópata con vocal fry, por un sonido mucho más artificial y una personalidad menos juguetona.

Los implantes en la trama son pistas falsas que se van colocando a lo largo de la historia para desviar la atención del espectador y que este juegue a adivinar quién es el asesino sin posibilidades de acertar. Son una serie de mentiras, sugerencias y omisiones manufacturadas por los guionistas, no son parte de la naturaleza de la trama. La idea de que en un slasher todos son sospechosos tiene como principio que cualquiera es un asesino en potencia. Pero en la serie hacen abuso de esto desarrollando pistas que nos guíen a pensar que tal o cual personaje se encuentra detrás de la máscara. Al sucede que todas esas pistas en realidad abren subtramas insignificantes que no aportan a la historia, por lo contrario fastidian y aburren.

Los sustos son patéticos, la serie comienza con un asesinato censurado que no conmueve ni impacta. Luego se animan a algo de gore, con una de esas trampas morbosas donde alguien es asesinado de una forma compleja y articulada. Ni el terror ni el suspenso son fundamentales a la serie. Lo único que atrapa es el juego, tipo Clue, donde debemos adivinar quién es el asesino; pero como ya hemos dicho antes la información para descubrirlo siempre conduce a callejones sin salida.

 

Poco queda por decir de una serie nefasta que lamentablemente tendrá una segunda temporada. Probablemente esto se deba al abuso del product placement y la audiencia de MTV, la cual es totalmente insensible a la calidad y carece del respeto a los clásicos.

Puntaje: 5

 

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