Las pasiones siempre ganan. Crítica a ‘Secretos de una obsesión’

El secreto de sus ojos de Campanella tuvo un gran mérito, se impuso como obra icónica argentina pese a ser un policial. Es decir al encontrarse en el lado correcto de la ley. Hasta El secreto… la película por antonomasia argentina era indiscutiblemente 9 Reinas de Bielinsky, la cual exhibe el entusiasmo por la ilegalidad y la travesura. El policial whodunit es por definición un género basado en la persecución de la legalidad, donde el fin mismo está puesto en descubrir quién es el criminal.

Cuando el film de Campanella ganó el Oscar y se atribuyó esto a la coincidencia de lineamientos entre la película y el placer de la audiencia se referían precisamente a esto, a la consagración del labor policial. Por supuesto que El secreto combinaba elementos de los dos mundos, puesto que tanto Espósito (Darín) como Sandoval (Francella) no temían violar la ley o transgredir las reglas en búsqueda de justicia, incluso no dudaron en penetran en el oscuro mundo de las pasiones, el cual es el radical opuesto de la lógica.

Secretos de una obsesión de Billy Ray es la adaptación de la película de Campanella que sirve de traducción de la historia al público norteamericano el cual es reacio al cine extranjero. Como es de esperarse hay mucho que se pierde en la traducción, lost in translation, lo que convierte a la película de Ray en una obra ascética, roída hasta el hueso, donde la estructura sostiene lo producido pero la figura es poco grácil y el movimiento es entrecortado y artificial

¿Dónde falla? Tanto Secreto de una obsesión, como la original, basa toda la hipótesis del crimen en la intuición de un detective sobre una fotografía, donde los ojos de un hombre perverso es prueba suficiente. La representación de la investigación forense norteamericana es muy científica, está llena de dispositivos, reacciones químicas, adn, análisis fotográfico, etc. Nos resulta difícil entender un proceso tan humano y artesanal en la cinematografía norteamericana contemporánea.

Las configuraciones argentinas no están en sincronía con las formas norteamericanas. El fútbol tiene reflexión intelectual y se encuentran en él fuertes anclajes a la vida ordinaria, para Sandoval es sencillo encontrar la forma de crear un mapa certero de la identidad del criminal sobre memorias del fútbol, Jess (Julia Roberts) tiene problemas en explicar a Ray (Chiwetel Ejiofor) como las pasiones descubren a los hombres porque suena poco creíble de su voz.

Secretos de una obsesión es una buena película entretenida que cumple donde su original triunfa. Se destacan las interpretaciones de Roberts y de Ejiofor, y el primer acto donde han podido aportar con éxito a la trama un fuerte cliché perfectamente ejecutado.

Puntaje: 6

Comments

comments