Guía para romper la cuarta pared del cine. Crítica a ‘Deadpool’

En principio no se necesita demasiado. El personaje gira su rostro para mirarnos a través de la pantalla y nos habla, directamente, nos hace parte de la aventura al convertirnos en cómplices, una relación ilusoria, puesto que el efecto de diálogo es una gran farsa, pero que finalmente se siente correcta. Esto presenta varios beneficios, el espectador se compromete más con lo que sucede y el personaje tiene la excusa perfecta para justificar el abuso de clichés y vaguedades comunes en la cinematografía norteamericana.

Por supuesto, que romper la cuarta pared, la que nos separa de lo que pasa dentro de la película, afecta el realismo del film, destruye el montaje transparente que hace olvidemos el dispositivo cinematográfico y sintamos que estamos en presencia de una escena posible de un universo imaginado.

Deadpool sabe que está dentro de una película, de su película, expone las condiciones de producción constantemente, desde los créditos iniciales hasta la escena post-créditos. Esto es en principio muy arriesgado, puesto que las películas superheroicas son frágiles, ¿Cómo se justifican las mallas coloridas y las identidades secretas?

Deadpool presenta una serie de rupturas en la narrativa que extrañamente se sienten muy orgánicas dentro del género, el cine de superhéroes aún se siente muy infantil, la madurez no es algo que se sostenga más allá de determinadas emociones o planteos políticos. Esto hace que Deadpool se sienta muy madura, se anima con un lenguaje más directo, se arriesga en desarrollar situación domésticas incómodas y, principalmente, a no tomarse a sí misma demasiado en serio.

Puntaje: 9

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