El autor de todo tu sufrimiento. Crítica de 007 SPECTRE de Alejandro Páez

Spectre es uno de esos films donde la formula se ejecuta de manera tan perfecta que el resultado es un producto frío carente de cualquier tipo de aura. No hace falta ser un espectador inquisidor para descubrir la matemática de la estructura, todo está allí: los gadgets que anticipan la situación donde van a ser utilizados, el secuaz silencioso, la tortura, las persecuciones, la seducción, el Martini revuelto no batido, la tediosa explicación, las intricadas trampas mortales, todo. Excepto una cosa, lo humano. Sí, así de simple, la cinematografía es impecable, pero no representa a nadie, de alguna manera Sam Mendes se las arreglo para no dejar evidencia de su paso por el film. Es el crimen perfecto, no hay una huella, no hay una muestra de ADN, sólo queda la víctima y el remordimiento.

Es en el mismo comienzo del film donde la cuestión se hace visible, el teatro de las aventuras de Bond tiene una artificialidad molesta que se hace visible en la conveniencia innecesaria. No le hace bien a a nadie que Bond camine erguido por los techos de la ciudad, puede ensuciarse las manos al bajar de un techo a otro. Puede darse un golpe, allí es donde se mide su resistencia, no hace falta que le pongan cojines en medio de los edificios que se derrumban. Eso es lo que gusto tanto de Casino Royale,  pudimos ver a 007 desnudo y vulnerable, casi enteramente dependiente del azar o el deus ex machina. Spectre no tiene sutilezas, al parecer se habían agotado todas en Skyfall, el verdadero final de la etapa de Daniel Craig a la franquicia donde vemos algo que nunca pensamos ver, los orígenes de James Bond.

Spectre no se sostiene por sí misma, se construye como el final de un periodo que se inicia en Casino Royale y atraviesa Quantum Of Solace y Skyfall. Las referencias son fundamentales para comprender ciertos aspectos de la trama. Aunque hay que admitir que la relación que establece entre Spectre y el resto de los films es forzada y se siente como si hubiesen escarbado por retazos para armar una historia medianamente coherente. Claro que la coherencia no es condición sine qua non, pero hay límites.

Dos cosas se rescatan. La primera es la orquestación general, para ser la película más larga (y más costoza, dicho sea de paso) mantiene al espectador entretenido toda su duración. La acción no tiene baches, y si bien nada se luce, tampoco termina por ser absolutamente deprimente. La segunda cosa a destacar es el villano interpretado por Christoph Waltz, y no lo destacamos por su profundidad o estética, para nada, es un personaje pobremente construido con un propósito y una metodología del mal absolutamente ridícula. Lo que nos llama la atención de una manera maníaca es la gesticulación de Waltz. La escena se encuentra en el trailer, una linea tan bien ejecutada que permanece en la memoria del público, “It was me James, the author of all your pain”. Lo menciono puesto muchas veces lo que más nos enamora de un film no se encuentra en la historia ni en la cinematografía, a veces es algo más reducido pero no por ello menor.

Así bien, Spectre es un film que decepciona, pero debido al talento de los involucrados se sostiene justo en la media, convirtiéndolo en un film que puede gustar o no, pero que no llega a realizar todo lo que estaba destinada a ser.

Puntaje: 6

 

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