Cuando la pantalla te devuelve la mirada. Crítica a ‘Black Mirror’

Black Mirror es creativa, ingeniosa, divertida, compleja en la costura, emotiva en la narrativa, pero hay un pequeño detallito. En Black Mirror las pantallas reflejan lo peor de nosotros. Las distopías presentadas capítulo a capítulo dan cuenta de cómo las comodidades de la tecnología se volvieron en nuestra contra. El confort y la inmediatez esclavizan a las personas, quienes son demasiado superficiales para darse cuenta de las desventaja del cambio. La mirada pesimista expresa una neofobia militante, el creador de la serie Charlie Brooker se presenta como un filisteo dispuesto a pregonar en contra de lo nuevo.

Existe, claro, un anclaje en la actualidad, que aporta el tenebroso efecto de predicción. Constantemente vemos cómo los medios y las pantallas interfieren en las relaciones personales. Aún así, la resistencia es también un hecho. Ese es el gran defecto de la serie, solo se ve la realidad a través de la tecnología. Lo humano permanece como una carga sentimental, y no como una agente de transformación.

Pero hay que tener cuidado con las advertencias también, y me refiero a la que estoy realizando en este momento, puesto que el camino que señalan no es nunca de regreso. Por el contrario, nos animan a avanzar bajo nuestro propio riesgo.

Black Mirror es una antología donde cada episodio cuenta la historia de personajes nuevos, con conflictos distintos y dispositivos tecnológicos diferentes. Los ejes más abordados son el voyerismo, la vigilancia, la autenticidad y la delegación de las facultades.

Temporada 1 

En el primer episodio de la serie, The National Anthem, el primer ministro Michael Callow es extorsionado por un terrorista que secuestró a la princesa Susannah. La demanda del criminal para liberar a la princesa es que el Callow tenga relaciones sexuales con un chancho en televisión nacional. Este dilema conduce el episodio. La historia ocurre en nuestros tiempos. Mientras los servicios de inteligencia tratan de encontrar a la princesa vemos como el equipo de relaciones públicas prepara al primer ministro para que realice el acto sexual. El eje que explora el capítulo en relación a los medios radica en cómo la televisión construye la percepción del público, y cómo esto es un valor que compite contra el amor y la vida humana. La expresión más clara del dilema se materializa en la encuesta que se realiza a la población para saber que es más perjudicial para la imagen del primer ministro: sexo con el chancho o salvar a la princesa.

En 15 Millions Merits la sociedad se construye alrededor de un concurso de televisión. Las personas viven para conseguir créditos que les permitan administrar lo que ven en las pantallas y cómo son sus perfiles online. Las publicidades y la pornografía acosan a las personas quienes deben pagar para evitarlas. Bingham está enamorado de Abi y está dispuesto a invertir sus créditos para que esta tenga una oportunidad en el programa de televisión. Abi canta para el jurado, pero el jurado le da una oportunidad de ascender socialmente si se convierte en una estrella porno. La televisión espectacularizar a las personas según sus propias necesidades. Cuando Bingham quiere plantear lo que sucede con honestidad la televisión toma esa expresión y la convierte espectáculo, claro que lo único que el espectáculo no puede reproducir es la honestidad así que la digiere en una fórmula que puede sostenerse lejos de lo humano, es decir, como personaje. La crítica de este episodio es que los personajes son también entidades complejas, que no pueden sobrevivir en mundos tan planos como estos. Los mismos deseos y pasiones de los personajes dan forma al entorno, eso no sucede aquí.

The Entire History of You toma un camino diferente, ya que aquí la tecnología potencia las obsesiones personales. Liam tiene celos Jonas, un antiguo amante de su mujer, Ffion. En este futuro las personas tienen insertadas en sus cuerpos dispositivos que les permiten administrar sus recuerdos. Liam enloquece al pensar que Jonas podría estar disfrutando de los recuerdos que tiene con Ffion. Este malestar lo conduce hacia la locura. La impresión general es la carga que el avance tecnológico tiene sobre las memorias, pareciera que los demás no tienen derecho a revivir nuestro pasado como si fuese una enciclopedia a la que pueden acceder en cualquier momento. Los recuerdos existen para ser olvidados, y poder acceder a ellos en cualquier momento con una claridad perfecta es realmente una maldición que recuerda demasiado al autismo.

Temporada 2

Be Right Back:Ash sale de su casa y nunca regresa, tiene un accidente y muere. Martha, su pareja, la está pasando mal. Una amiga le recomienda un programa informático que simula a la persona fallecida. El programa asimila cartas, mails y videos para crear un perfil de Ash que responda y sienta como este. El clon cibernético es problemático, ya lo hemos visto antes. En este episodio la reflexión es concisa, se nota constipada, puesto que el renacer conlleva una serie de cuestiones que reforman la identidad. Estas cuestiones se demoran puesto que la historia necesita construir el concepto de piedad y de miedo. Inteligencia Artificial de Steven Spielberg, es el antecedente logrado de esta temática. Be Right Back augura el regreso del otro, puesto que nunca muere, está vivo en los medios, en las redes. Toda la colección que uno deja detrás suyo es una huella gigante pero no le pertenece al original, es distinto al original, puesto que tiene que construir su identidad desde el ser copia.

En White Bear Victoria se despierta en una habitación y no recuerda nada, ni quién es ni por qué está allí. Cuando sale a la calle se encuentra con un grupo de cazadores que quiere asesinarla y otro grupo de personas que filman todo con sus celulares. La propuesta es interesante y exitosa, lo es porque te convence de que ese mundo absurdo de personas que observan la realidad a través de sus celulares y no se involucran ni siquiera para detener actos terribles es real. Esta distopía que recuerda las versiones salvajes del mundo sirve como retrato satírico de un mundo voyerista depravado que se parece demasiado al mundo en el que vivimos.

The Waldo Moment cuenta la historia de Jamie Salter quien es un comediante que interpreta a un oso animado grosero y vulgar llamado Waldo que se postula para un cargo político. La pregunta de este episodio es ¿realmente el público es tan superficial y cínico como para votar a un detestable ser ficticio? La verdad es que para el público no existe mucha diferencia entre los personajes públicos reales y los ficticios.

Especial de navidad

En White Christmas Matt y Joe se sientan a conversar en la cocina de la cabaña luego de una jornada ardua de trabajo. Dos dispositivos tecnológicos componen esta trama, en primer lugar tenemos a los cookies los cuales son duplicados informáticos de la mente de las personas que se crean para ocupar funciones de servidumbre en un régimen esclavista. El otro dispositivo es el Z-eye el cual es un dispositivo que administra nuestras relaciones con las personas, está instalado en el ojo y tiene la terrible función de bloquear a las personas de tu rango de visión. Una vez que alguien te bloquea no puedes verlo y el tampoco puede verte a vos. Dadas estas condiciones el episodio se presenta como un serie de confesiones de cómo los personajes han usado la tecnología para realizar cosas indebidas. El planteo del episodio es la facilitación de la vigilancia y estimulación de la paranoia, y como esa distancia conduce al crimen y a la locura.

Puntaje: 8 – Black Mirror es una serie que se recordará por la calidad narrativa y cinematográfica, y por el paisaje siniestro de un futuro mediado por la tecnología.

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