Cómo enamorarse de la música dance. Crítica a ‘We Are Your Friends’

We Are Your Friends (Música, amigos y fiesta), dirigida por Max Joseph (uno de los conductores de la serie Catfish), es una de esas películas que enamoran o disgustan con mucha facilidad. Sucede esto porque el film oscila constantemente entre un drama adolescente en tono indie-suburbano y una experiencia narco-electrónica-dance melancólica.

Antes de pasar a la película, una declaración de principios es necesaria.

“La música fagocita la imagen”, esta afirmación es frecuente cuando pensamos en la presencia sonora en el cine. Existe esta tendencia a arreglar las debilidades del rodaje con el efecto videoclip donde todo queda supeditado al ritmo de la música. Esta emergencia termina por costarle al film su propia cinematografía. El espectador no se da cuenta, es susceptible a encantarse con la monotonía del tempo, de la armonía, del ritmo, y omite las flaquezas de la composición, de la interpretación y del montaje.

No defiendo la imagen como fundamento incuestionable del cine, su materia prima y esencia verdadera. El cine es el arte de la ficción, y debe ser fiel a lo que cuenta. Las personas ven a los actores como personas reales, la pantalla es una ventana hacia eventos y emociones que son parte de la vida. Incluso en la fantasía y en la ciencia ficción los espectadores encuentran ciertos pliegues de donde tironear hasta sentir rasgos con los que pueda empatizar. El dispositivo tiene sus aspectos: la imagen, el sonido, el texto, los personajes, los efectos especiales, etc., pero el cine en sí mismo es una experiencia compleja.

We Are Your Friends, se trata sobre un músico. La narrativa se arrima hacia el aspecto musical, se destaca, sí, pero no como un artificio, no como una técnica. El poder de la música se encuentra en la traducción de lo que Cole (Zac Efron) siente, lo que vive, cómo se relaciona, cómo se enamora, qué es lo que desea.

Cole es un DJ de 23 años que conoce a un músico reconocido en la industria, James (Wes Bentley), que lo apadrina. Mientras más se adentra en el mundo de la música, más entra en conflicto con los amigos de toda su vida y con su trabajo en bienes raíces. Todo termina de complicarse cuando se enamora de la novia de su mecenas.

El gran mérito de este film es enamorar al espectador de la música dance. Se toma el trabajo de explicarnos su complejidad y de mostrarnos cómo trabaja dentro de nuestro cuerpo. La estética indie no termina de seducir, persigue una profundidad que está muy por encima de su propio drama. Tampoco ayuda que Zac Efron interprete un adolescente. Pero aun así este film es asombroso, transmite una clase de depresión y calidez que es fácil de reconocer y bajar al cotidiano. Las canciones son geniales y relevantes a la trama, de tal manera, que el film logra al final realizar una síntesis de la historia en un solo tema.

Puntaje: 9

Acá les dejo un temaso del film:

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