Bailamos solos, es por eso que escuchamos música electrónica – Crítica de ‘The Lobster’

En un futuro cercano distópico -o tal vez en el presente de una realidad alternativa-, las personas solteras son llevadas a un hotel, según las leyes de “La Ciudad”, donde se ven obligadas a encontrar un compañero romántico en cuarenta y cinco días. De caso contrario, serán convertidos en animales y liberados en el bosque. Nuestra historia gira alrededor de David (Colin Farrell), un arquitecto recién divorciado que intenta encontrar una pareja en este bizarro sistema.

 The Lobster (animal elegido por nuestro protagonista en caso de fallar en su intento de encontrar el amor) es una película rara, diferente, intrigante. Filmada sólo con €4.000.000, la película está dirigida por el griego Yorgos Lanthimos, que ganó reconocimiento internacional con su película Dogtooth, de 2009, que se llevó el Prix Un Certain Regard en Cannes y fue nominada al Oscar de mejor película extranjera en 2011.

La película es absurda, oscura y algunas veces enfermiza. Es una comedia, un drama, una película de romance y ¿fantasía?. Una combinación rara y equilibrada que recuerda por momentos a las películas de Wes Anderson. El tema central y su crítica al mundo real nos habla de la soledad, de una sociedad en la que sí o sí tenés que vivir en pareja porque estar sólo está mal, es contraproducente, y te puede llevara la muerte. Todos somos piezas de ajedrez y tenemos que jugar ese juego.

Lanthimos logró conseguir un elenco de primera línea para esta película con Colin Farrell, Rachel Weisz, Lea Seydoux, y John C. Reilly. Todos en personajes chatos y sin vida que calzan perfectos en esta diégesis, generando una perfecta conjunción con la cinematografía con tonalidades lavadas y con la banda sonora repetitiva y estremecedora.

La película está dividida en dos partes: la primera, donde vemos al personaje de David ingresar al hotel, está narrada por el personaje de Rachel Weisz y tiene un ritmo continuo, atrapante y define las reglas absurdas de este mundo. La segunda, trata del escape de David. Lamentablemente esta parte tiene un ritmo más lento y la historia se diluye perdiendo los elementos más interesantes, decayendo hasta el final.

Puntaje: 8 – Definitivamente no para todo el mundo, Lanthimos logra una obra única y rara, con una fuerte crítica social.

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