Amigos de los mutantes, sí claro. Crítica a ‘X-Men: Apocalipsis’

Una nueva entrega de la franquicia de los amistosos mutantes de San Francisco. Esta vez, un dictador ancestral egipcio regresa para amenazar la vida humana tal y como la conocemos. Para los fanáticos de películas de superhéroes, aquellos quienes inevitablemente verán esta película, con todas las reservas que puedan tener hacia el director, ninguna advertencia vale, podría escribir de cien formas lo terrible de trillada y absurda que esta película, podría poner en evidencia la fórmula narrativa utilizada una y otra vez desde que Singer se apropiara de los personajes en los albores del nuevo milenio; no importa lo que diga, sé que verán la película. Lo harán como yo lo hice, como preso de una atracción insoslayable.

Para empezar, siempre hay pequeños méritos aislados. El personaje de Apocalipsis, pese al ridículo diseño de su atuendo, sorprendió por la actuación de Oscar Isaac, sin llegar a constituirse como un personaje trascendente pudo lograr cierta compasión y templanza, finalmente todo cae por la ligereza de la pirámide de cartas narrativa.

Otro personaje que atrapa es Peter Maximoff, pero lamentablemente lo hace con aquello que ya hemos visto en el film anterior (Días del futuro pasado), es decir, escenas en slow-motion dónde podemos apreciar el absurdo retrato de la vida cotidiana. La habilidad de Peter le permite al director jugar con el esperpento visual de maneras que se disfrutan mucho que aportan demasiado poco.

El problema del film es una obviedad que Singer aún no puede ver. Cuando fue el turno de Matthew Vaughn en X-Men: Primera generación el marcó el camino, se centró en el significado más importante de este grupo de mutantes que se enfrentan a terribles villanos, pero principalmente a un mundo que les teme por algo que los jóvenes han tenido siempre: rebeldía. Los X-Men son ese grupo de chicos marginados sin futuro excluidos de la sociedad constantemente en conflicto con entidades de control que buscan transformarlos en masas tecnocrisadas y obedientes.

Apocalipsis no es más que el juego tendencioso de los poderes como espectáculo circense y no como conflicto interior de cambio y transformación de la vida adolescente a la adulta. El villano recuerda un sistema obsoleto, es casi anecdótico mientras la película sucede, se presenta con esta fuerza imposible que anticipa con demasiado simpleza e ingenuidad el final. ¡Sí! Deténganse a pensar un momento y sabrán de lo que estoy hablando.

Por último, un tip que puede ayudar a disfrutar el film, no traten de indagar mucho más profundo que el CGI porque no hay nada.

Puntaje: 5

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